No des consejo a quien no te lo pide.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Agarrando aunque sea fallo.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Boca sucia no habla limpio.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
No da un tajo ni en defensa propia.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Muestra gran respeto por tu semejante.
A veces vivimos nuestra vida sintiéndonos encadenados, sin saber que nosotros tenemos la llave.
Gente de montaña, gente de maña.
Llevar bien puestos los calzones.
Hay que sufrir para merecer.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Casa revuelta, huéspedes espera.
De la carta al timón, al revés la corrección.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Más barato es cuidar que edificar.
Lo que se da no se quita.