Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
En hacer bien nunca se pierde.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Pobreza no es vileza.
Buena vida si refrenas tu ira.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
El que aconseja, no paga.
El trabajo ennoblece.
Hacer el primo.
Hoy por mí, mañana por ti.
Todo tiene un fin.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Cada dueño tiene su sueño.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Las desgracias no vienen solas.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Una pena quita a otra pena.
Siempre hay un roto para un descosido.
Caminar sobre seguro.
Más vale callar que con borrico hablar.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
El uso hace al maestro.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
Mujer casada, casa quiere.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
La mujer es gente en la letrina.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Antes de criticar, mírate la cola.
El ladrón juzga por su condición.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Tal padre, tal hijo.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Casa ordenada, casa salvada.
Dios no se queda con nada de nadie.
Bien ora quien bien obra.