Paga para que te acrediten.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Siempre habla quien menos puede.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Querer es poder.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Razones sacan razones.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
El vicio, saca la casa de quicio.
Como te cuidas, duras.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Antes de que te cases, mira bien lo que haces.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
Actividad cría prosperidad.
Cual es el rey, tal es la ley.
El hombre propone y Dios dispone.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
La ausencia causa olvido.