Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Hecha la ley, hecha la trampa.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Entre salud y dinero, salud primero.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
Hay confianzas que dan asco.
Rey determinado no ha menester consejo.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Favores harás, y te arrepentirás.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Hablar en plata blanca.
La pobreza no es vicio; pero es un inconveniente.
Es ley la que quiere el rey.
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Ley puesta, trampa hecha.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Al endeble todos se le atreven.
Abogacía que no zorrocía.
La vida pende de un hilo.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Calle el que dio y hable el que recibió.
A la par es negar y tarde dar.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
La carga cansa, la sobrecarga mata.