Cada día trae su propio afán.
La mejor caridad es la justicia para todos
Quien anda mal, acaba mal.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
La razón y el agua hasta donde dan.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Consejo tardío, consejo baldío.
El que no tiene hijos, los educa bien.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
No hay peor error que el no reconocerlo.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Se sincero y honesto siempre.
Mucho ayuda el que no estorba.
Tras el vicio viene el lamento.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
El estudio y la experiencia, son los padres de la ciencia.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.
A tal señor, tal honor.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Haz mal y guárdate.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
El que no ayuda, estorba.
La falta de competencia, produce ineficiencia.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Dos no discuten si uno no quiere.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Cada día verás quien peque y pague.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Para bien estar, mucho hay que andar.