Dueña que mucho mira, poco hila.
Como pecas, pagas.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Necio por natura y sabio por lectura.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Con promesas no se cubre la mesa.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
No es habilidad poca, saber nadar y guardar la ropa.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
El mejor premio es merecerlo.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
La reputación dura más que la vida.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
A buen santo te encomiendas.
Está como padre, que le llevan la hija.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
Cada balanza tiene su contrapeso.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Al hombre mayor, dale honor.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Cada casa es un caso.
Quien desparte lleva la peor parte.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
No lo hurta, lo hereda.