Abrazo de ciego, golpe seguro.
Ofrecer el oro y el moro.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Hablar por la boca del ganso.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
El vino es la leche de los viejos.
El que canea, no calvea.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
No ofende quien quiere sino quien puede.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Consejos vendo y para mí no tengo.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
La burla, para quien le gusta.
El que come y canta algún sentido le falta.
Viento del solano, agua en la mano.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
A mi, mis timbres.
A consejo malo, campana de palo.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
Todo amor tiene su gasto
De tierra de alacranes, pocos panes.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Al desdén con el desdén.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.