Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Culo veo, culo quiero.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Abril, deja las viñas dormir.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
El amor gobierna su reino sin espadas.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Cada quien, con su cada cual.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Hablar por la boca del ganso.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Ofrecer el oro y el moro.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Más vale un "toma" que dos "te daré".