Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Fruto vedado el más deseado.
Este navega con banderita de pendejo.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Pedir peras al olmo.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Querer es poder.
El carcelero es un prisionero más.
Santo que mea, maldito sea.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
A cada santo su vela
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
A quien no le sobra pan, no críe can.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Oir a todos, creer a pocos.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Echarle mucha crema a sus tacos
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
El que no llora no mama.
El mirón mirar, pero sin chistar.
El vino casi es pan.
Para el avaro, todo es caro.
Cada tonto tiene su manía.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
Cada cual a lo suyo.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Los dioses ayudan al que trabaja