La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Los casados, casa quieren.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Hablar con lengua de plata.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
El jorobado no ve su joroba
De trigo o de avena, mi casa llena.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Al endeble todos se le atreven.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Trabaja y no comerás paja.
Hijos casados, duelos doblados.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Ama, perdona y olvida.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Al erizo, Dios le hizo.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Zorra vieja no cae en la trampa.