Agua de sierra, y sombra de piedra.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Juan Segura vivió mucho años
Las penas de amor las quita el licor
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Bailando con la más fea
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Al pan pan y al vino vino.
No hay primera sin segunda
Dios aprieta pero no ahoga.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Fraile convidado echa el paso largo.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Gato escaldo del agua fría huye.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Beso, queso y vino espeso.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Navidad en martes, fiestas por todas las partes.
Está mal pelado el chancho.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Los refranes no engañan a nadie.
Vecina de portal, gallina de corral.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
A falta de pan, buenas son tortas.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Tiene la cola entre las patas
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Matar dos pájaros de un tiro.
A la hora mala no ladran los perros