Dios castiga sin dar voces.
A cuenta del tío rico trabajaba Perico.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
Sol puesto, obrero suelto.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
De padres gatos, hijos michinos.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Asno de dos, válgale Dios.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
Quien hace, aplace.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
A gran arroyo, pasar postrero.
Despacito y buena letra.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
Después de toda oscuridad hay luz.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
En Octubre echa pan y cubre.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Grandotas aunque me peguen.
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Por el interés te quiero Andrés.
Una obra mala, con una buena se paga.
La casa esta donde el corazón.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.