Ocho días antes se arremanga el fraile.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Si quieres buscar jornaleros, búscalos entre San Juan y San Pedro.
Es como llevar leña para el monte.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
A la fortuna, por los cuernos.
Oír como quien oye llover.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
Carga que place, bien se trae.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Antes muerte que vergüenza.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Nadie se muere dos veces.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Buey viejo asienta bien el paso.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Son nones y no llegan a tres.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Bota vacía la sed no quita.
La marcha instruye al asno.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Lo tragado es lo seguro.
Andarse por las ramas.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Año lluvioso, échate de codo.
Ni la pobreza obliga a nadie a robar, ni la riqueza lo evita.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Mucho ojo, que la vista erro.
En toda casa hay muchas mudanzas.
A comida de olido, pago de sonido.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
A cada cajón, su aldabón.
La esperanza no llena la panza.