Cada cosa tiene su precio.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Gachas de almorta, el estómago confortan.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Buey que no esté en el mercado, no es vendido ni comprado.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Al engaño, con engaño.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Nunca cagues más de lo que comes.
Írsele a uno el santo al cielo.
Buen lector, mal escribano.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Un real de deuda, otro acarrea.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Vino, amigo, aceite y tocino, son mejores los más antiguos.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
En arca abierta, el justo peca.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Ocasión perdida, para siempre ida.
A largos días, largos trabajos.
Variante: Vale más rodear, que mal pasear.
Más confío en el trabajo que en la suerte.