El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Tal vendrá que tal te quiera.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
El llanto alivia el quebranto.
Casa de muchos, casa de sucios.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Mal se cuece olla que no se remece.
Cuidado con la adulación
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Ver para creer.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
Gallina que canta, de poner viene.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Lo escrito, escrito esta.
El verano muere siempre ahogado
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Quien cae no tiene amigos.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Ama el sol, el que tiene sombra
Casa de concejo, pajar de viejo.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Tan rápido como un chisme.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Quien hace un cesto hace cien.
Vino y pan andar te harán.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.