De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Alma sin amor, flor sin olor.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
La verdad sale en boca de los niños.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Pastelero a tus pasteles.
La justicia tiene un largo brazo.
Gallo fino no extraña gallinero.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Lo estancado se pudre.
Guerra avisada no mata soldado.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
Más vale bien amigada que mal casada.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Hazte la fama y échate a la cama.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Lengua malvada corta más que espada.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
El amor es ciego.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.