Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Ya los perros buscan sombra.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
A la fuerza, ni la comida es buena.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Quien no ama no vive
El cuchillo no conoce a su dueño.
Meter aguja y sacar reja.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Hortelano tonto, patata gorda.
El que venga atrás que arree.
El ceremonial es el humo de la amistad
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
El corazón no sabe mentir
Borracho que come miel, pobre de él!
Consejos vendo y para mí no tengo.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Nunca llovió que no se despejara.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Alma sin amor, flor sin olor.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.