Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
A secreto agravio, secreta venganza.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Vive y deja vivir.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Es tonto, pero se mete en casa.
Si quieres buenos nabos, por Julio has de sembrarlos.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
El río, por donde suena se vadea.
Burlas suaves traen burlas graves.
Baila más que un trompo.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Muchos pocos hacen un mucho.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Ni llueca eches que pollos saques.
Lo mejor es enemigo de lo bueno.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.