Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
El miedo guarda la viña.
La fe no tiene miedo.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
El gañán y el gallo, de un año.
Cada raposa mira por su cola.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Otro gallo le cantara.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
No quemes tu casa para ahuyentar a los ratones.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.