Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Año de nieves, año de bienes.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
El mosquito de uno es el camello de otro.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
En toda casa hay muchas mudanzas.
La alegría da miedo
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Zapatero a tus zapatos.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Cada cual es rey en su casa.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
No tienes dedos para el piano
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
En casa de los tíos ella es la tía.
Intimidades, solo en las mocedades.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
A cada necio agrada su porrada.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Adonde no te llaman, no vayas.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Es demasiado necio para ser loco.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Casa sin madre, río sin cauce.
pajero como tenedor de oveja.
Hijos y mujer añaden menester.
Matar dos pájaros con una piedra.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
A rocín viejo, cabezada nueva.