Palabra dada, palabra sagrada.
Camarón que se duerme amanece en el mercado.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Cuando llueve en San Canuto, tres meses justos.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Lo que sea que suene.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Agua corriente, agua inocente.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.
Bien está cada piedra en su agujero.
Un simple roce de mangas es el inicio del amor
No hay zurdo bueno.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Malo es callar cuando conviene hablar.
El pescador de caña, más come que gana.
Las frutas por la mañana son oro, al mediodía plata y por la noche matan.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Mediado enero, mete obrero.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
No hay tonto que no se tenga por listo.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
No te alabes antes de que acabes.
Gato maullador, poco cazador.
¿Por qué un guía para quien ya ve el templo?
El tiempo de Dios es perfecto.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Lo que bien empieza, bien acaba.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Ese no pega ni un timbre.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
Cada cual ha de llevar su carga.
Descansa el corazón, contando su pasión.
La abundancia hace infelices a los ricos.
El amor es una flor de primavera entre dos personas que se desarrolla en verano y no se marchita en invierno.