A preguiça se deu bem.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
El buey pace donde yace.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Presto se va el cordero como el carnero.
Una copa a las once, son once a la una.
El que apunta a la luna disparará más alto que el que apunta a un estercolero, aunque no de en el blanco.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Los pies del hortelano no estropean lo plantado.
No compra barato quien no ruega rato.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
¡A tomar por culo la bicicleta! (Antes de cumplir los 14 ibas en bici, después te pasabas al Vespino, y con 18, al 600. Era más comodo).
A cuenta del tío rico trabajaba Perico.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Dicen que la educación se mama.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Buena razón quita cuestión.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Cada uno halla horma de su zapato.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
La ira es locura el tiempo que dura.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Más vale la sal, que el chivo.
Qué bien canta María después de la comida.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
Agua mansa, traidora y falsa.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
La sardina y el huevo a dedo.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
A buena confesión, mala penitencia.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
La condición del tordo, la cara delgada y el culo gordo.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
A Dios, llamaron tú.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
A gran calva, gran pedrada.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.