Al músico viejo le queda el compás.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
De cuero ajeno, correas largas.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
La gallina vieja es la que hace mejor caldo.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
No es buen médico el que desahucia al enfermo.
El que da, recibe.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
La virtud es de poco sueño.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
Gran calma, señal de agua.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Más mato la gula que la espada.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Las apariencias engañan.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Cada día, su pesar y su alegría.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Más pesado y más malsano, que la carne de marrano.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.