A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
La mejor caridad es la justicia para todos
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Hablar con el corazón en la mano.
El que araña y muerde, poco puede.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Caballo manco no sube escalera.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Fuiste doncella y viniste parida.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Pobreza no es vileza.
Bien vivió quien bien se escondió.
Carga que place, bien se trae.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
Donde hay leyes, hay trampas.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
De cuero ajeno, correas largas.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Del ahorro viene la posesión.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Hasta los gatos quieren zapatos.
Al músico viejo le queda el compás.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
En cada tiempo, su tiento.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Por robar la carne el gato, se colgó en el garabato.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
Divide y vencerás.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
La gallina vieja es la que hace mejor caldo.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
El que da, recibe.