San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Bebido el vino, perdido el tino.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
El que me caga no me lava y si me lava no me deja como estaba.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
El que bien te quiere te hará llorar.
La letra, con sangre entra.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Las penas solteras, son más llevaderas.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Predica la fe hasta que consigas tenerla, luego predicarás sobre la que tienes
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Mal ajeno, del pelo cuelga.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
La manda del bueno no es de perder.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Una cosa rara sucedió en la muerte de mi tía: que un rato antes de morir aún vivía.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Cabra coja, mal sestea.
No hay peor astilla que la de la misma viga.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Pájaro que huye, no hace daño.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Mal acaba quien mal anda.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
De tal jarro, tal tepalcate.