Si eres clemente, serás feliz siempre.
Alegría, belleza cría.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Barco grande, ande o no ande.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
Ofrecer el oro y el moro.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Sal no se cuenta con que es salado.
A gran solicitud, gran ingratitud.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos.
No hay que buscarle tres patas al gato, sabiendo que tiene cuatro.
A la pereza persigue la pobreza.
Para mi cualquier petate es colchon.
Mal se juzga al caballo desde la silla
En guerra avisada no muere gente.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
A diente cogen la liebre.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Agua estantía, renacuajos de día.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
La hoguera no se doblega, si más leña se le agrega.