No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
Nadie es mejor que nadie.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Nadie extienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
A la fuerza ahorcan.
Quien bien imagina, llámese adivina.
No eches más leña al fuego.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Mal oledor, mal catador.
Rey determinado no ha menester consejo.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
A quien feo ama, bonito le parece.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
La lengua larga es señal de mano corta.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Cuanto más amigos más cuentas.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.