Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Si mi abuela hubiera tenido barbas, hubiera sido mi abuelo.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Llevar bien puestos los calzones.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Quien se quemare, que sople.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
El hombre es un animal de costumbre.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
La mujer es gente en la letrina.
Bien reza, pero mal ofrece.
La vida es la novia de la muerte.
Ladran, pues cabalgo.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
La oración de los rectos en su gozo.
Agárrate, que hay curvas.
El zumo de una mora, con otra verde se quita.
Cada panadero blasona de sus panes.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Cuando árbol cae, los monos se dispersan.
La iglesia a diez pasos y a doscientos la taberna, más cerca está la taberna que la iglesia.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Viste a la escoba y parecerá señora.
Dan el ala para comerse la pechuga.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Amor de casada no vale nada.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Cuanto más desnudo está el amor, menos frío tiene
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Empieza la tarea y luego termínala.