Mucha xente xunta, algo barrunta.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
No todo el que chifla es arriero.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Un ojo al gato y otro al garabato.
Cuando veas una alpargata rota, no estará muy lejos la otra.
Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
Cada cabeza es un mundo.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Hijo solo, hijo bobo.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Hasta ajustar, regatear.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Están cortados por la misma tijera.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.