Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Ir por los extremos no es de discretos.
No da quien tiene, sino quien quiere.
El burro al ratón le llamó orejón.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
No hay linaje sin putas ni muladar sin pulgas.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
El hombre pone y la mujer dispone.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Es como llevar leña para el monte.
Genio y figura hasta la sepultura.
Donde se pace, que no donde se nace.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Ojo al parche.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
Al erizo, Dios le hizo.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
El relajo es dulce después del trabajo.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Las tormentas de San Juan quitan vino y no dan pan.
No hay gato que no tenga uñas.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
No hay generación donde no haya o puta o ladrón.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Dar el consejo y el vencejo.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Nunca viene una desgracia sola.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.