El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Las flores son para los muertos.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Sol puesto, obrero suelto.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Los hijos heredan las culpas de los padres
A tal puta, tal rufián.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Tu quieres que el león me coma.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Algunos tienen buena jaula, pero malos pájaros.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
A flores nuevas, afeite perdido.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Hombre harto, no es comilón.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Cada día trae su propio afán.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
Años nones son los peores.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
No fío, porque pierdo lo mío.
El burro al ratón le llamó orejón.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.