El diablo está en los detalles.
El que no está contra ti, está contigo.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
Si a tu hijo no le das castigo, serás su peor enemigo.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Tras el vicio viene el lamento.
Indios y burros, todos son unos.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Castaña la primera y cuca la postrera.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
De buena semilla, buena cosecha.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Del favor nace el ingrato.
El hambre es la mejor salsa
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Llenar el tarro.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Como el perro de muchas bodas, que en ninguna come por comer en todas.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Ni están todos los que son, ni son todos los que están.
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
Fiar, en Dios y en otro no.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Barbas mayores quitan menores.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.