Mal es acabarse el bien.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
A galgo mojado, liebre enjuta.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Lo bueno dura poco.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
A buen juez, mejor pastor.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
Buena cautela, iguala buen consejo.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Cada arroyo tiene su fuente.
La soledad no trae felicidad.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Eres más puta que las gallinas.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Estoy en un callejón sin salida.
Dar palos de ciego.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
La casa, la mujer la hace o deshace.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Dos cabezas piensan más que una.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Al mal circo le crecen los enanos.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Al catarro, con el jarro.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.