El buen mosto sale al rostro.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Música y flores, galas de amores.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Calle el que dio y hable el que recibió.
La cama guarda la fama.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
A galgo mojado, liebre enjuta.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Perro no come perro.
A cada ollaza su coberteraza.
Haz como la campana, que tañe y calla.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Mal es acabarse el bien.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
A buen juez, mejor pastor.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Lo bueno dura poco.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
Cada arroyo tiene su fuente.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
La necesidad hace a la vieja trotar.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Eres más puta que las gallinas.
Buena cautela, iguala buen consejo.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
La soledad no trae felicidad.
Dar palos de ciego.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...