El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Para conservar amistad, pared en medio.
Quien no se arriesga no cruza el río
Decir refranes es decir verdades.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Bien ama quien nunca olvida.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Bien haya quien a los suyos se parece.
De Navidad a Navidad, solo un año va.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Una buena campana se siente de lejos.
Al rebuznar se verá quien no es león
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Formó una tormenta en un vaso de agua.
A cada santo le llega su día.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Emborrachar la perdíz
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
A la larga, todo se arregla.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Amigo lejos, amigo muerto.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Otoño entrante, barriga tirante.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Quien ruega al villano, ruega en vano.