La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Si vas para volver, no vayas.
Hierba segada, buen sol espera.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Oración de perro no va al cielo.
Del falso bien viene el auténtico mal
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Tan bueno es mi gato que no caza ratones.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
Donde hay pelo hay alegría.
Los reyes tienen los brazos largos.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Cada cual tiene su modo de matar pulgas.
Quien no arde en llamas no inflama
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Agua de llena, noche de angulas.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
A barbas honradas, honras colmadas.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
El que mal vive, poco vive.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
El que calla, otorga.