Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
A la mujer casada, el marido le basta.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
A feria vayas que más valgas.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
A amante que no es osado, dale de lado.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Quien acomete vence.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
En Noviembre el frío vuelve.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Barbero, o loco o parlero.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
El hombre es para el hombre un espejo.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Burro cansado, burro empalmado.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.