El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
Cuanto más se ama menos se conoce
El pecado te acusa.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
No calientes horno para que cueza otro.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Una deuda, veinte engendra.
Hacer oídos de mercader.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
El mejor suegro, vestido de negro.
Al hombre de rejo, vino recio.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
El ajo es la triaca del villano.
No es quejido, sino que jode.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Amor comprado, dale por vendido.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
El carcelero es un prisionero más.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
La condición hace al ladrón.
Ni vive, ni deja vivir.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Gitano no saca la suerte a gitano.
Me picó una araña y me até una sábana.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Cuanto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
La necesidad hace maestros.
Acabada la misa, se parten las obladas.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
En la boca del discreto, lo público es secreto.