Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Hay que amarrar el tamal.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Según se prepara la cama, así se duerme.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
El primer deber del amor es escuchar.
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
A la mal casada, miradla a la cara.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Unos van delante y otros van detrás.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
La vida da muchas vueltas.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Estar como las putas en cuaresma.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
Más perdido que un moco en una oreja.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Variante: El gato escaldado del agua fría huye.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.