Solamente los imbéciles no cambian de opinión
Acércate a los buenos, y serás uno de ellos.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
De los escarmentados nacen los avisados.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
La casa se arruina por la cocina.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Eso pasa en las mejores familias.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Más peligroso que chocolate crudo.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Inflama más la comida que las musas
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Más vale callar que con borrico hablar.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
A camino largo, paso corto.
Amor de asno, coz y bocado.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Hay más días que longanizas.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
La llaga sana, la mala fama mata.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
El padre para castigar y la madre para tapar.
A mala cama, buen sueño.
El celoso no puede ser jocoso.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.