Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Chivo que se devuelve se esnuca.
El movimiento se demuestra andando.
Estar como caimán en boca de caño.
A otro perro con ese hueso.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
Justo peca en arca abierta.
Los pies van donde va el corazón
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Deberás fondear pensando que has de levar.
El "porque sí" y el "porque no" son la razón de la sinrazón.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Zurra que te zurra y así andará la burra.
En la duda, ten la lengua muda.
La admiración alaba, el amor es mudo
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Peor que pulga en la oreja
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Usted no enseña a una jirafa a correr.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
No se toman truchas a bragas enjutas.