Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
No se siente el burro mal, libre de enjalma y pretal.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
El que araña y muerde, poco puede.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Un día de obra, un mes de escoba.
Conseguir una mujer bella es fácil, lo difícil es conservarla.
Los pesares envenenan la sangre.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Con el dinero sudado, se compra mejor mercado.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Al que quiera celeste, que le cueste.
El diablo es puerco.
Ir a matar lobos no es para bobos.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
La muerte no anda en zancos.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
El agua que corre nunca se corrompe.
Amor es el verdadero precio del amor.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Agua tardera, agua maicera.
Bueno es que haya ratones, para que no se sepa quién el queso se come.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
No le busques ruido al chicharrón.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
A escote, no hay nada caro.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Bebiendo con la bota, aunque bebas mucho, no se nota.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Presto se va el cordero como el carnero.