No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete.
A los enemigos bárreles el camino.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
A año tuerto, labrar un huerto.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Llena o vacía, casa que sea mía.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Perro pendejo, no va a la gloria.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Jodido trato es comprar a cinco y vender a cuatro.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
A fullero, fullero y medio.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Rama larga, pronto se troncha.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
El cantar, alegra el trabajar.
Agua vertida, mujer parida.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Asno de dos, válgale Dios.
Juego de bolos no lo entienden todos.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
La belleza está en los ojos de quien mira.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
De padre carpintero, hijo zoquete.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
A cada paso, un gazapo.
La lluvia por San Lorenzo estropea los higos.
El que fía, salió a cobrar.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
A otra puerta, que ésta no se abre.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Parece barril sin fondo.
Juntos pero no revueltos.
Más fácil es caerse que levantarse.