Tras el buen comer, ajo.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
No se siente el burro mal, libre de enjalma y pretal.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
El que araña y muerde, poco puede.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Conseguir una mujer bella es fácil, lo difícil es conservarla.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Un día de obra, un mes de escoba.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
El diablo es puerco.
Los pesares envenenan la sangre.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Con el dinero sudado, se compra mejor mercado.
La muerte no anda en zancos.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
Ir a matar lobos no es para bobos.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Bueno es que haya ratones, para que no se sepa quién el queso se come.
No le busques ruido al chicharrón.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Agua tardera, agua maicera.
Bebiendo con la bota, aunque bebas mucho, no se nota.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
El agua que corre nunca se corrompe.
A escote, no hay nada caro.
Amor es el verdadero precio del amor.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Presto se va el cordero como el carnero.
Con dinero baila el perro.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.