Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
No quemes tu casa para ahuyentar a los ratones.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Se dice el milagro pero no el santo.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
Ha de salir la corneja al soto.
El que más madrugo, un talego se encontró.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
A tu casa venga quien te eche de ella.
Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.
Amor nuevo, olvida el primero.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Cada uno halla horma de su zapato.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
El agua corriente no mata a la gente, el agua sin correr mata a la mujer.
Hay genios sin educación primaria y, pendejos con doctorado.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
La verdad a medias es mentira verdadera.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Medico curate a ti mismo.
No hay malos maestros sino malos alumnos.
No hay gallina gorda por poco dinero.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
A gran arroyo, pasar postrero.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Domingo sucio, semana puerca.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
Prueba tu habilidad primero en dorado y después en oro.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Sigue a tu amigo y ve a Gangnam.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
La muerte es puerta de la vida.
Fía mucho, más no a muchos.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
La última cuenta la paga el diablo.
Medias blancas en enero señal de poco dinero.
Magra olla y gordo testamento.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.