Bellotas y castañas hacen malas hilancias.
Después de que baile bien aunque sea fea.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Beber y comer buen pasatiempo es.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Donde hay pelo hay alegría.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
No hemos conocido el bien hasta que lo hemos perdido.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
La necesidad es la madre de la imaginación.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Tal para cual.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Meterse en la boca del lobo.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
El mejor premio es merecerlo.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Nadie está contento con su suerte.
Amor de casada no vale nada.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
Gente pobre no necesita criados.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Que aproveche como si fuera leche.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Nadie nace enseñado.
Anda, mozo, anda, de Burgos a Aranda; que de Aranda a Extremadura, yo te llevaré en mi mula.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Quien se va, vivo y muerto está.
Comer bien o comer mal, va en un real.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
Esta vale en oro lo que pesa.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Cuervos vienen, carne huelen.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Fuera de su convento no está el fraile en su elemento.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.