Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Quien escribe mucho desvaría
Vecina de portal, gallina de corral.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
La ingratitud embota la virtud.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Despacito por las piedras
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
El jorobado no ve su joroba
El que tiene narices, no manda a oler.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
La libertad abstracta, como las demás abstracciones, no se puede encontrar
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Me lo contó un pajarito
Agua que no has de beber, déjala correr.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
También de alegría se puede morir
El que la hace, la paga.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.