Quien hace un cesto hace cien.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Si tienes mujer hermosa o melonar en carretera, siempre tendrás gotera.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
En chica cabeza caben grandes ideas.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Mientras está la pelota en el tejado, el juego no está ganado.
Cerrado a cal y canto.
Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Una vez al año, y ésa con daño.
Gran mal padece quien amores atiende.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Jugarse hasta la camisa.
Año de endrinas, año de espinas.
Quien se baña al día una vez, ya es tildado de burgués.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Hay que poner tierra de por medio.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Más haces callando que gritando.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
Pies fríos, corazón caliente.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
Cada dueño tiene su sueño.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
En gran casa, gran gasto se amasa.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Más vale una imagen que cien palabras.
Juego y paseo, solo para recreo.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Lo que siembres, recogerás.
En esta vida no hay dicha cumplida.
Se pueden encontrar seguidores sinceros no por la fuerza sino por buenos modales.