Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
De uvas a peras.
El tiempo no pasa en balde.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Cabra manca, a otra daña.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Hijos casados, duelos doblados.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
El buen vino en vaso chico.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.
Sal derramada, quimera armada.
Por puerta abierta ladrones entran.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Darle castañas al castañero, tiene salero.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
El dinero es bien venido aunque llegue en una bolsa sucia.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Este navega con banderita de pendejo.
Niña, si vas a reuniones, ajustate los calzones.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Como la manzana, por dentro podrida, por fuera sana.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
La buena ropa abre todas las puertas.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
El llanto alivia el quebranto.
La salud no es conocida hasta que es perdida.