O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
Año de brevas, nunca lo veas.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
A quien da y perdona, nácele una corona.
La distancia hace a las montañas más azules.
Cada cual es dueño de su miedo.
Dios castiga sin piedra ni palo.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Del favor nace el ingrato.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
No es habilidad poca, saber nadar y guardar la ropa.
Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Pájaro que huye, no hace daño.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
El amor refresca como el rocío
Parva trillada, parva beldada.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
La buena lectura, alivia la tristura.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
La buena obra, ella misma se loa.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.