Lengua malvada corta más que espada.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
No cortes el árbol que te da sombra.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Con bondad se adquiere autoridad.
Más duro que sancocho de pata.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Después de la tempestad, viene la calma.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
La mentira busca el rincón.
Al mal dar, tabaquear.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Que cada cual espante sus pulgas.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Oir a todos, creer a pocos.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
El amor no perjudica al género humano, pero es motivo de excesos
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Ve delante cuando huyeres.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Lo que no se conoce no se apetece.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
El mundo es de la gente activa
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Nada necesita quien tiene bastante.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Como vives, juzgas.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.